Era 1 de Septiembre y el andén mágico estaba atestado de niños y jóvenes que estaban ansiosos por subir a aquella locomotora de color granate que les llevaría hasta la Escuela de Magia y Hechicería, Hogwarts.
Hermione sonrió ampliamente, hacía mucho tiempo que no volvía a ese andén y, si tenía que ser sincera, creía que solo volvería cuando tuviera que llevar a sus pequeño para que emprendiesen camino al excitante y sabio Hogwarts.
Pero allí estaba.
-Neville me prometió que estaría aquí-dijo frunciendo los labios- ¿Dónde estará?
-Tranquila Hermione-la tranquilizó Ron mientras también miraba a los lados e intentaba no ser arrollado por todos los niños que había por allí, corriendo de un lado a otro- Neville llegará de un momento a otro, y si no... ya vendrá a buscarte.
-¡Es que quiero guardar ya mi baúl!-protestó ella impaciente.
Crookshanks maulló desde su privilegiado lugar -encima del baúl- y movió su rabo peludo de color anaranjado. Hermione cogió entre sus brazos a animal -una mezcla entre gato y kneazle- y la mesó el pelo grueso. Suspiró.
-Creo que voy a tener que explicarle a Neville lo que es la puntualidad.
-Hemos venido diez minutos antes de lo que habéis acordado Hermione-contestó Ronald poniendo sus manos sobre los hombros de ella- Tranquilízate.
-¿Te das cuenta de que vuelvo a Hogwarts, Ronald?
-Sí, lo lamento por tí.
-Es extraordinario... ¿Cómo crees que estará la escuela tras las reformas?
-¿Cómo quieres que lo sepa?-Ron la regaló un beso en los labios. Cuando se separó de ella Hermione lucía levemente más tranquila- Piénsalo así, podrás vengarte de todas las injusticias que nos hicieron en Hogwarts.
-No voy a vengarme con los alumnos Ron. No sería justo-respondió ella, Ron puso los ojos en blanco.
-Pero seguro que es divertido-replicó el pelirrojo.
El alboroto que hay a su alrededor es tremendo y Hermione se quedó ensimismada mirando a los niños con sus baules, sus lechuzas y las ganas de aprender.
-Parece que fue ayer cuando entré en vuestro compartimento preguntando por Trevor, ¿verdad?-sonrió Hermione volviendo a ese lugar de su memoria que había dejado apartada.
-Sí, es verdad... Entraste con tu voz chillona "¿Alguien ha visto un sapo? Neville perdió uno"-imitó Ron.
-Esta vez he aprendido la lección-dijo un Neville que apareció con su baúl a cuestas.
-¡Neville!-sonrió Hermione.
-¿Aún tienes a Trevor?-preguntó Ronald extrañado.
-Claro-sonrió Neville estrechando la mano que Ronald le había tendido.
-Los sapos pueden llegar a vivir treinta años, Ron...-informó con un tono de desdén Hermione. Luego se volvió hacia Neville- Estoy muy ilusionada. ¿Te lo puedes creer? ¡Volvemos a Hogwarts!
-Solo espero que hayan mejorado las instalaciones del invernadero. Seguro que muchas cosas de Hogwarts ya no las reconoceremos.
-Sí, después de la batalla Hogwarts se quedó prácticamente derruido-comentó Hermione tristemente.
Antes de que pudieran hacer nada, una ola de tristeza se cernió sobre ellos al recordar ese terrible capitulo de sus vidas. Todas las maldiciones que estuvieron a punto de dar en el blanco, las explosiones, la confusión, los caídos...
Ronald miró su reloj de muñequera con cinco discos diferentes.
-He de irme-informó- y vosotros deberíais subir al tren. En apenas unos minutos saldrá de camino- en ese momento sonó el pitido de aviso y todos los niños fueron empujados por sus padres para que subieran a la locomotora granate.
-Sí, Ron tiene razón. Nuestro compartimento está junto al de los Perfectos-dijo Neville.
-De acuerdo-asintió Hermione mesando con nerviosismo a Crookshanks-pues vayamos.
Neville se adelantó un poco, de camino hacia el compartimento.
Hermione dejó a Crookshanks sobre su baúl de nuevo y miró a Ronald.
-Me escribirás, ¿verdad?
-Pues claro-la sonrió Ron cogiéndola de la mano.
-En verano no solías hacerlo...
-Pero no estamos en verano-Ron la sonrió y besó.
Hermione correspondió a ese beso, sintiendo como su nerviosismo disminuía hasta hacerse pequeñito.
Los besos de Ron siempre conseguían que se sintiera segura y tranquila.
-Que tengas buen viaje-le deseó Ron.
-Te enviaré una lechuza con las nuevas noticias.
-Estaré esperando esa carta-sonrió Ronald.
Hermione también le sonrió. Se hizo con su baúl y con Crookshanks bajo el brazo siguió a Neville hasta su vagón. Una vez allí Hermione se sentó al lado de la ventana -frente a Neville.
El tren pitó una última vez y comenzó a moverse.
Los padres despedían con las manos a sus hijos y el alboroto se intensificó si era posible.
Hermione sonrió al ver a Ron esperar aún en el andén.
Le dijo adió con la mano y le mandó un beso que el pelirrojo hizo que cogía al vuelo con una sonrisa.
Después el tren torció la esquina y... comenzó el viaje hacia Hogwarts.
Hermione suspiró y se dejó caer sobre el respaldo del asiento granate.
Neville la sonrió, con un libro de herbología en las manos.
-Bueno, volvemos a Hogwarts.
-Sí-suspiró Hermione- volvemos a Hogwarts.
martes, 1 de noviembre de 2011
domingo, 2 de octubre de 2011
Capitulo Uno "Diagon Alley"
En finales de Agosto, como todos los años, el Callejón Diagon estaba atestado de brujas y magos con sus sombreros picudos, sus túnicas de colores chillones y las voces de miles de bocas.
Las tiendas en esas fechas cobraban vida y las tiendas estaban atestadas de clientes. La tienda de varitas Ollivander, reabierta tras la guerra, volvía a exhibir sus preciados núcleos de dragón, pelo de unicornio o pluma de ave fénix; solo que el propietario no era el mismo que cuando él había ido a por la suya. El imperio de Madame Malkin seguía haciendo a medida los trajes de Hogwarts. Las lechuzas y murciélagos seguían en sus jaulas, adormilados por el día y molestos por todo el ruido que había a su alrededor. Pero posiblemente, la tienda mas atestada era "Artículos Weasly".
Nunca penso que volveria a aquellas callejuelas con la intención de volver a Hogwarts tras haber terminado por completo sus estudios.
Se encaminó hacia Gringotts con paso rápido, o todo lo rápido que el gentío le permitía. Torció el gesto, hastiado de toda la multitud. Sus ojos grises se pasearon entre la multitud sin mucho entusiasmo. No había caras que reconociese y eso lo prefería. Tras seis años fuera de Inglaterra, yéndose a estudiar a otro país que no tuviese prejuicios sobre su apellido, el temor de que cualquiera se le echase encima no se había disipado. Aún así él era demasiado orgulloso como para dar muestras de esa inquietud que se extendía por su ser. Siguió adelante, envuelto en su túnica negra que ondeaba alrededor de sus tobillos. Torció la calle de camino al banco de magos al tiempo que al otro lado de la acera la puerta de "Artículos Weasly" se abría, dejando salir con el sonido de carcajadas -en vez de camanillas- a un grupo conocido.
Luna Lovegood saboreaba una piruleta que cambiaba de color instantáneamente seguida de un Neville mejorado tras haber pasado la cruda adolescencia. Harry por su parte casi tropezó con el escalón de la acera pero una Ginevra le sujetó antes de que el salvador del mundo fuese derrotado por el simple suelo de una calle. Finalmente Hermione fue la última en salir con su pelo encrespado y una bolsa de papel marrón con letras que bailaban en el título de la tienda de libros del callejón.
-Realmente creo que ese filtro de amor debería de estar prohibido-dijo con su voz de sabelotodo.
-Es uno de los artículos más vendidos-contestó Ginny- no creo que George aceptase su cancelación.
-No ha pensado en las consecuencias que puede tener vender algo como eso de forma pública... -insistió la primera.
-Oh, Hermione. Solo es un filtro de amor, no un veneno-defendió Potter.
-Parece mentira que seas tú quién lo dices Harry-replicó su amiga- ¿Te recuerdo que casi fuiste víctima de un filtro de amor en sexto curso?
-No lo he olvidado Hermione-rió Harry- Gracias al gran apetito de Ron me salvé.
-Sí y fue él quién tuvo las consecuencias. Ron debería decirle a George que no vendiera eso.
-Ron está demasiado ocupado en la tienda con George como para encima decirle lo que tiene o lo que no tiene que vender...-dijo Ginny.
-Yo creo que vender filtros de amor no es tan malo-sentenció Luna con su voz de ida- Dan posibilidad a enamorarse.
-Los filtros de amor no enamoran, Luna-agregó Hermione molesta- Engañan, no son los verdaderos sentimientos de la persona. Además para el filtro de amor se necesita una hierba que creo que está apenas extinta... ¿No es así Neville?
-¿Eh... ¿Cómo?-preguntó Neville volviendo su cabeza hacia el grupo.
-Decía que para el filtro de amor se necesita...
-¿Qué mirabas Neville?-preguntó Harry.
-Pues...-Neville volvió la vista calle arriba en dirección hacia Gringotts- A Draco Malfoy-se encogió de hombros.
-¿Draco Malfoy?-preguntó Ginny arrugando la nariz al tiempo que su novio se ponía de puntillas y estiraba el cuello para poder ver.
-Malfoy se fue de Inglaterra al finalizar la guerra, Neville. Dudo que vuelva a Londres-sentenció Hermione algo picada por el cambio de tema.
-No es tan raro Hermione, teniendo en cuenta de que va a trabajar en Hogwarts-informó Neville con tranquilidad.
-¡¿Qué?!-dijero todos... excepto Luna, claro, que simplemente siguió lamiendo su piruleta.
-Eso es imposible-casi chilló Hermione.
-No es imposible, Hermione-dijo Neville- Creía que McGonagall te lo habría dicho... Son tres los profesores que van a irse de Hogwarts y han cogido sustitutos.
-¿Quieres decir que Slughorn también se va a ir como Sprout y la profesora Wallance?-dijo Harry.
-Así es-asintió Neville.
-Entiendo que Sprout te eligiese a ti, Neville-dijo Ginny- y también entiendo que la profesora McGonagall eligiera a Hermione como sustituta de la nueva profesora de encantamientos pero... ¿Malfoy? ¿Por qué Slughorn ha elegido a Draco Malfoy como sustituto? No tiene sentido. Él es un...
-Por lo que la directora me contó, Malfoy, tras la guerra, se fue a Europa e ingresó en la Universidad de Plantas y Pociones de Suiza. Parece ser que no es malo, al contrario se le daba bastante bien. Parece ser que fue la mejor nota al finalizar la carrera y ya sabéis lo que ama Slughorn la asignatura de pociones... Supongo que no quería a un idiota dando clases después de él.
-¿Malfoy estudiando pociones?-chistó Ginny- ¿Qué es esto? ¿Una burda copia de Snape?
-Snape era un escelente profesor de pociones-dijo Harry.
-Y un cabrón endemoniado-siguió Ginny- no me han quitado tantos puntos por cortar mal una raíz de mandrágora en mi vida.
-Puede que quitase puntos por tonterías pero era el hombre más valiente que he...-protestó Harry.
-Oh, dios. De nuevo esta conversación no, Harry-gruñó Ginny poniendo los ojos en blanco.
-Bueno el caso es que sea como sea Malfoy va a estar en Hogwarts con nosotros, Hermione-siguió Neville.
-¿Qué os parece si tomamos una cerveza de arándanos antes de irnos?-preguntó Luna con tranquilidad.
-Buena idea-sonrió Ginny- ¿Qué te parece Harry?
Éste simplemente gruñó.
Echaron a andar y Hermione se colocó junto a Neville.
-¿Tú crees que McGonagall le recomendó a Slughorn que eligiese a Malfoy?
-No lo creo Hermione. La directora nunca se llevó bien con Malfoy.
-¿Y entonces porqué deja que vaya a ser él el sustituto?-preguntó Hermione intrigada.
-Bueno, supongo que no puede hacer nada contra una buena nota de carrera, ¿no crees? Además no creo que McGonagall se deje llevar por los prejuicios de que Malfoy fuese un... ya sabes.
-Sí, puede ser-frunció el ceño Hermione.
-Solo esperemos que no siga el camino de Snape y vaya quitando puntos a Gryffindor por que respiren fuerte-bromeó Neville.
Hermione sonrió.
Las tiendas en esas fechas cobraban vida y las tiendas estaban atestadas de clientes. La tienda de varitas Ollivander, reabierta tras la guerra, volvía a exhibir sus preciados núcleos de dragón, pelo de unicornio o pluma de ave fénix; solo que el propietario no era el mismo que cuando él había ido a por la suya. El imperio de Madame Malkin seguía haciendo a medida los trajes de Hogwarts. Las lechuzas y murciélagos seguían en sus jaulas, adormilados por el día y molestos por todo el ruido que había a su alrededor. Pero posiblemente, la tienda mas atestada era "Artículos Weasly".
Nunca penso que volveria a aquellas callejuelas con la intención de volver a Hogwarts tras haber terminado por completo sus estudios.
Se encaminó hacia Gringotts con paso rápido, o todo lo rápido que el gentío le permitía. Torció el gesto, hastiado de toda la multitud. Sus ojos grises se pasearon entre la multitud sin mucho entusiasmo. No había caras que reconociese y eso lo prefería. Tras seis años fuera de Inglaterra, yéndose a estudiar a otro país que no tuviese prejuicios sobre su apellido, el temor de que cualquiera se le echase encima no se había disipado. Aún así él era demasiado orgulloso como para dar muestras de esa inquietud que se extendía por su ser. Siguió adelante, envuelto en su túnica negra que ondeaba alrededor de sus tobillos. Torció la calle de camino al banco de magos al tiempo que al otro lado de la acera la puerta de "Artículos Weasly" se abría, dejando salir con el sonido de carcajadas -en vez de camanillas- a un grupo conocido.
Luna Lovegood saboreaba una piruleta que cambiaba de color instantáneamente seguida de un Neville mejorado tras haber pasado la cruda adolescencia. Harry por su parte casi tropezó con el escalón de la acera pero una Ginevra le sujetó antes de que el salvador del mundo fuese derrotado por el simple suelo de una calle. Finalmente Hermione fue la última en salir con su pelo encrespado y una bolsa de papel marrón con letras que bailaban en el título de la tienda de libros del callejón.
-Realmente creo que ese filtro de amor debería de estar prohibido-dijo con su voz de sabelotodo.
-Es uno de los artículos más vendidos-contestó Ginny- no creo que George aceptase su cancelación.
-No ha pensado en las consecuencias que puede tener vender algo como eso de forma pública... -insistió la primera.
-Oh, Hermione. Solo es un filtro de amor, no un veneno-defendió Potter.
-Parece mentira que seas tú quién lo dices Harry-replicó su amiga- ¿Te recuerdo que casi fuiste víctima de un filtro de amor en sexto curso?
-No lo he olvidado Hermione-rió Harry- Gracias al gran apetito de Ron me salvé.
-Sí y fue él quién tuvo las consecuencias. Ron debería decirle a George que no vendiera eso.
-Ron está demasiado ocupado en la tienda con George como para encima decirle lo que tiene o lo que no tiene que vender...-dijo Ginny.
-Yo creo que vender filtros de amor no es tan malo-sentenció Luna con su voz de ida- Dan posibilidad a enamorarse.
-Los filtros de amor no enamoran, Luna-agregó Hermione molesta- Engañan, no son los verdaderos sentimientos de la persona. Además para el filtro de amor se necesita una hierba que creo que está apenas extinta... ¿No es así Neville?
-¿Eh... ¿Cómo?-preguntó Neville volviendo su cabeza hacia el grupo.
-Decía que para el filtro de amor se necesita...
-¿Qué mirabas Neville?-preguntó Harry.
-Pues...-Neville volvió la vista calle arriba en dirección hacia Gringotts- A Draco Malfoy-se encogió de hombros.
-¿Draco Malfoy?-preguntó Ginny arrugando la nariz al tiempo que su novio se ponía de puntillas y estiraba el cuello para poder ver.
-Malfoy se fue de Inglaterra al finalizar la guerra, Neville. Dudo que vuelva a Londres-sentenció Hermione algo picada por el cambio de tema.
-No es tan raro Hermione, teniendo en cuenta de que va a trabajar en Hogwarts-informó Neville con tranquilidad.
-¡¿Qué?!-dijero todos... excepto Luna, claro, que simplemente siguió lamiendo su piruleta.
-Eso es imposible-casi chilló Hermione.
-No es imposible, Hermione-dijo Neville- Creía que McGonagall te lo habría dicho... Son tres los profesores que van a irse de Hogwarts y han cogido sustitutos.
-¿Quieres decir que Slughorn también se va a ir como Sprout y la profesora Wallance?-dijo Harry.
-Así es-asintió Neville.
-Entiendo que Sprout te eligiese a ti, Neville-dijo Ginny- y también entiendo que la profesora McGonagall eligiera a Hermione como sustituta de la nueva profesora de encantamientos pero... ¿Malfoy? ¿Por qué Slughorn ha elegido a Draco Malfoy como sustituto? No tiene sentido. Él es un...
-Por lo que la directora me contó, Malfoy, tras la guerra, se fue a Europa e ingresó en la Universidad de Plantas y Pociones de Suiza. Parece ser que no es malo, al contrario se le daba bastante bien. Parece ser que fue la mejor nota al finalizar la carrera y ya sabéis lo que ama Slughorn la asignatura de pociones... Supongo que no quería a un idiota dando clases después de él.
-¿Malfoy estudiando pociones?-chistó Ginny- ¿Qué es esto? ¿Una burda copia de Snape?
-Snape era un escelente profesor de pociones-dijo Harry.
-Y un cabrón endemoniado-siguió Ginny- no me han quitado tantos puntos por cortar mal una raíz de mandrágora en mi vida.
-Puede que quitase puntos por tonterías pero era el hombre más valiente que he...-protestó Harry.
-Oh, dios. De nuevo esta conversación no, Harry-gruñó Ginny poniendo los ojos en blanco.
-Bueno el caso es que sea como sea Malfoy va a estar en Hogwarts con nosotros, Hermione-siguió Neville.
-¿Qué os parece si tomamos una cerveza de arándanos antes de irnos?-preguntó Luna con tranquilidad.
-Buena idea-sonrió Ginny- ¿Qué te parece Harry?
Éste simplemente gruñó.
Echaron a andar y Hermione se colocó junto a Neville.
-¿Tú crees que McGonagall le recomendó a Slughorn que eligiese a Malfoy?
-No lo creo Hermione. La directora nunca se llevó bien con Malfoy.
-¿Y entonces porqué deja que vaya a ser él el sustituto?-preguntó Hermione intrigada.
-Bueno, supongo que no puede hacer nada contra una buena nota de carrera, ¿no crees? Además no creo que McGonagall se deje llevar por los prejuicios de que Malfoy fuese un... ya sabes.
-Sí, puede ser-frunció el ceño Hermione.
-Solo esperemos que no siga el camino de Snape y vaya quitando puntos a Gryffindor por que respiren fuerte-bromeó Neville.
Hermione sonrió.
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